miércoles, 3 de febrero de 2010

Amistades y demás

Y aquí estamos como cada día. Aunque no exactamente. Los lugares son difusos, pueden ser aquí o allá, nuestra esencia permanece en el mismo sitio de todos modos... como una realidad aparte, una nueva dimensión, como demonios quieras llamarlo.
Experimentamos lo mismo que cada día, y lo de días venideros, además de los venidos.
La misma eufórica explosión junto con el fuego, esa primera luz del día.
Ahora la luz nos ciega, no nos deja pensar con claridad, la realidad se oprime, comprime y descomprime a cada instante que pasa a mi alrededor.
No está del todo claro, hay que escribir y recordar.
Parece quizás algo memorable, digno de magna ocasión. Pero comemos con la misma cuchara siempre, si no la sopa sabe de otro modo, quien sabe.
Y en definitiva, que estamos aquí, en nuestra atmósfera dimensional propia de la caída del sol.
El ciclo vuelve a empezar.
Que importa

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